Nueva ley del aborto: la tortura más dolorosa

Gallardón ministro Justicia

Indignado me hallo. Y no soy el único, por supuesto. El foco de mi indignación respecto del tema que trato hoy en este blog es la falta de consideración de mis representantes, y la escasa interpretación que éstos han realizado sobre los motivos que les han llevado a ocupar el lugar en que se hallan en estos momentos.

Me explico. Entiendo por sus palabras que el señor Gallardón, actual ministro de Justicia del Gobierno de España, considera que se da un problema en el apartado estatal que él dirige mayor aún que el colapso de los juzgados, que la malversación de caudales públicos en el seno de la judicatura e incluso mayor que las disfuncionalidades resultantes del solapamiento de veredictos entre el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional. Para Gallardón el mayor problema de una España al borde del colapso es el aborto.

Sí, señores. El ex alcalde de Madrid entiende que los ciudadanos le entregamos una mayoría absoluta al PP para que acabase con la deriva ‘asesina’ que asolaba a España. La crisis económica es lo de menos. Lucidez innata, la suya. Con todos mis respetos.

Y no solo eso. El ministro considera que la ley de los tres supuestos que ha imperado durante la mayor parte del periodo democrático de este país es demasiado liberal para ‘su’ gusto (porque el mío no me lo ha consultado), y ha decidido suprimir la malformación del feto como supuesto legal para abortar.

De entre la multitud de voces que se han levantado contra esta medida que será aprobada en el futuro por el Gobierno, llama mi atención la de Javier Esparza, publicada hace algunos días por El País. Este señor ha sido neurocirujano durante 40 años, y ha ocupado puestos tales como el de jefe del Servicio de Neurocirugía Infantil del Hospital 12 de Octubre de Madrid o director del Hospital Niño Jesús, también en la capital. Ha compaginado estos puestos con el de secretario de la Sociedad Española de Neurocirugía, además de impartir clases en la Universidad Complutense. En resúmen: la voz de la experiencia.

Nos habla Javier Esparza en su carta abierta a Gallardón sobre la denominada espina bífida, que afecta a la médula espinal de determinado número de fetos. Hasta ahora la madre a cuyo feto detectasen esta malformación podía abortar en las primeras semanas del embarazo en cualquier hospital público habilitado con el objeto de ahorrar a su futuro hijo los sufrimientos que se mencionan a continuación, y que son producidos en los nacidos por la espina bífida:

Parálisis de ambas piernas, atrofia y deformaciones en pies y piernas, desviaciones muy graves en la columna vertebral, incontinencia completa de orina y heces, impotencia sexual completa, crecimiento anormal de la cabeza (en el 90% de los casos), malformación en el cerebelo (que controla la psicomotricidad), parálisis común de ambos brazos. Como colofón, la espina bífida causa deficiencia mental en el 55% de los casos. Un niño nacido con esta malformación tiene una esperanza de vida de menos de 20 años.

A propósito, la vida de estos niños no sería muy deseable, que digamos: operaciones quirúrgicas frecuentes, largos periodos de rehabilitación (muchos de estos niños pasan años sin salir de los hospitales), imposibilidad de escolarización… con el sobrecoste que esto supondría para una sanidad pública cada día más recortada y menguada.

Gallardón ha condenado a miles de niños a sufrir esta malformación con su nueva ley. En concreto, se calcula que nacerán entre 1.200 y 1.400 personas con espina bífida cada año. Y esta es sólo una de las muchas malformaciones que un feto puede presentar.

La nueva ley del aborto, con la supresión de este supuesto, tiene dos efectos innegables: a) obliga a un alto número de personas a vivir una lenta tortura de años entre médicos, sin capacidad para relacionarse con el mundo exterior y a soportar el sufrimiento de estas enfermedades y b) obliga a unos padres a tener que acompañar a su hijo por una larga y dolorosa travesía por el desierto hacia una muerte lenta, penosa e inevitable.

Cuando oímos hablar de malformación solemos pensar en discapacidades menores, en el Síndrome de Down o en pequeñas disfuncionalidades que, tratadas, permiten a la persona llevar una vida normal. Pero hemos de recordar que existen maldiciones peores, terribles para quien las sufre.

Ahora piense durante unos instantes, a sabiendas de lo que supone la espina bífida, si querría tener un hijo con semejante malformación, y si el futuro neonato llegaría a agradecerle algún día que optase por uno u otro plato de la balanza. Pero no lo piense mucho. Inútil esfuerzo: dentro de poco no tendrá usted esa libertad. Y sus futuros hijos, tampoco.

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Acerca de Francisco Reina

Periodista y bloguero. Política, economía, tecnología, actualidad, música y literatura.
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6 respuestas a Nueva ley del aborto: la tortura más dolorosa

  1. Paco dijo:

    Conviene leer el BOE (cuando se publique) ademas de la opinión de EL PAÍS.
    «Haremos un proyecto acorde a la doctrina del Tribunal Constitucional y de los convenios internacionales firmados por el reino de España, incluido el de Naciones Unidas para personas con discapacidad»,

    • El Tribunal Constitucional (de funcionamiento ambiguo y politizado) tan solo declaró que deben protegerse los derechos fundamentales del no nato, sin entrar a valorar si este es un ser humano o si debe penalizarse o no el aborto, ni en qué condiciones. Por lo tanto, no declaró inconstitucional la ley del aborto anterior.

      Dado que deja en manos del Gobierno la forma y el contenido de esos derechos fundamentales, escudarse tras el TC es una frivolidad de Gallardón para justificar la retirada de un derecho (el de aborto en caso de malformación en las primeras semanas del embarazo) que lleva vigente desde los años 80 y que nunca ha sido anticonstitucional.

      Por otro lado, el artículo 30 del Código Civil dicta que la personalidad civil “se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno”, entre otras condiciones. Por lo tanto un feto en el momento de su concepción no tiene categoría de ciudadano. Ningún tribunal se ha pronunciado, que yo conozca, sobre si tiene o no categoría de ser humano.

  2. Angeles dijo:

    !º Nadie está obligado a abortar.
    2º la despenalización del aborto es solo para las personas que deciden que no quieren tener ese hijo.
    3º Si unos padres deciden que quieren seguir con el embarazo es digno de elogio y de ayudas.
    4ª el tener un hijo en esas condiciones no implica solo a los padres en toda su vida, sino no también a los hermanos ( ya que los padres morirán y la persona con discapacidad tendrá que ser cuidada por hermanos o familiares cercanos…..) y ahí es donde yo veo la difícil decisión.
    Porque unos padres lo darían todo por su hijo
    pero saber que a tus otros hijos les vas a dejar una carga de por vida…..
    Y yo estoy segura que si la malformación es leve casi nadie abortaría, pero si es mental o física grave como la espina bífida yo creo que solo la decisión es suya por que la vida que lleve esa persona no sería vida según la entendemos los que estamos bien.
    Y por eso creo que no hay ley que deba implicarse en esa tipologia de aborto.

  3. Pingback: He cambiado de opinión, señor Rajoy | Francisco Reina (blog)

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