Mario Draghi, hablar y subir el pan

Mario Draghi

El hombre fuerte del Banco Central Europeo (BCE) lo es también el de toda Europa. Ayer, 2 de agosto, Mario Draghi vino, habló y destrozó. Tras las palabras del italiano, instando a los países a que pidiesen el rescate si querían que la institución que él dirige comprase deuda soberana, la prima de riesgo de España subió 47 puntos, el mayor ascenso en un solo día que hemos vivido.

Es a lo que yo llamo hablar y que suba el pan: para eso, mejor quedarse callado. El experimento sirvió sin embargo para dejar en evidencia el sistema de funcionamiento que impera en la Europa de los veintisiete en cuanto a economía se refiere. Para empezar, el BCE no es tan independiente como se afirma.

Después de que la semana pasada el señor Draghi guiñase un ojo a los mercados al afirmar que haría todo lo posible por preservar la moneda única (lo que de inmediato se tradujo en una subida considerable en la Bolsa y un descenso del diferencial entre bono alemán y español), ahora comenta que el BCE no tiene como función la de salvar a los países con problemas de deuda, sino la de mantener la inflación en la zona euro controlada.

Lo cual es verdad hasta cierto punto, claro. Lo que no nos explicó Mario Draghi es por qué el BCE lleva meses comprando deuda para aliviar la presión de los mercados y deja de hacerlo justo cuando más falta nos hace. Al parecer las normas están para cumplirlas solo cuando a alguien le interesa.

España lleva mucho tiempo instalada en la ‘zona de rescate’, con una prima desbocada y, por tanto, unos intereses inasumibles a largo plazo (Irlanda y Portugal ya estaban intervenidas a estas alturas). Nos queda liquidez hasta octubre, se comenta. Dos meses. Nuestros últimos dos meses.

Y justo ahora, con el país cerca de entrar en quiebra técnica, Draghi se suma a la presión internacional para que España solicite el rescate económico total. Se pone del lado de la Alemania de Merkel, quien ve como su legislatura se agota e intenta dejarlo todo bien atado en el Viejo Continente.

Hay muchos ojos que desean ver una España intervenida por Europa, sin capacidad de decisión ni autocontrol. ‘Hombres de negro’ llaman a las figuras sin rostro que, tras el rescate, decidirían si mis hijos pueden estudiar, o si mis padres podrán disfrutar de una jubilación digna de aquí a unos años.

Y mientras se conjuran números y datos, Mariano Rajoy sigue sin reaccionar, desperdiciando un tiempo precioso. Hay múltiples soluciones posibles: dejar de pagar la deuda (lo cual no podría hacerse hasta que el balance público fuese positivo, ante la futura negativa de los mercados de seguir prestándonos dinero a causa del impago), permitir la caída ordenada de determinadas instituciones arruinadas para presionar al euro y obligar al BCE a actuar, aplazar los periodos de devolución de deuda soberana, salir del euro (con el exhacerbado incremento de inflación que supondría), etc…

Claro está, todas estas opciones contienen puntos que nos afectarían negativamente. Pese a ello, no parece que con el rescate nos vaya a ir mejor. Dinero a cambio de soberanía. Pan a cambio de libertad. La esclavitud del siglo XXI. Miremos a Grecia, por ejemplo, condenada al retroceso, al neocolonialismo económico, mientras Alemania se expande, dejando atrás a sus hermanos europeos.

Parece ser que todo se reduce a más Europa (integración de sistemas financieros, control europeo de cuentas públicas, y un largo etcétera) o menos Europa (salida ordenada del euro, recuperación de soberanía cedida a Bruselas) para salir de la crisis. Sin embargo hay quienes, como Mario Draghi, hablan de una Europa más sólida mientras dan puntapies a los países periféricos para que la brecha europea siga creciendo. Hablan y hablan, y el pan cada vez se vende más caro.

A día de hoy, el Estado español gasta más dinero en pagar los intereses de la deuda que en los sueldos de los funcionarios públicos. Inadmisible. Tal vez ha llegado la hora de plantarse ante Bruselas, de dar el todo por el todo. De decidir si queremos vivir de rodillas o morir de pie.

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Acerca de Francisco Reina

Periodista y bloguero. Política, economía, tecnología, actualidad, música y literatura.
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