Miembros del Gobierno invierten en Bolsa, o cómo ser parte y árbitro

Bolsa Madrid cámara

Este nuevo artículo iba a titularse Los ministros que estafan a su país (parte II), o A vueltas con los ministros que estafan a su país. En último término he cambiado de parecer. Dirán ustedes que tengo fijación, y aún inquina, contra nuestros representantes. No es eso cierto. Pero es que la guasa y el latrocinio en las altas esferas parece no tener límite. Tampoco nuestra capacidad de detectar la estafa, y de denunciarla, por suerte.

Si en un post anterior comentábamos la estafa que suponía que ministros con casa en Madrid cobrasen en torno a 1.800 euros por desplazamiento, hoy hemos descubierto gracias a El Confidencial en qué gasta ese mismo cuerpo ejecutivo nuestro dinero: en Bolsa y en productos financieros varios. Al parecer les gusta el riesgo y la especulación a nuestros encargados de solventar la crisis económica.

El presidente de la austeridad y los recortes, don Mariano Rajoy, tiene acciones por valor de 143.181 euros, según él mismo declara. Además 313.780 euros pertenecientes al gallego se encuentran en fondos de inversión, y 80.572 euros en seguros de ahorro. Su cuenta corriente es de 59.909 euros. Datos todos ellos actualizados el 1 de diciembre de 2011; vemos que no se prodigan en poner al día informaciones tan sensibles y vitales para los ciudadanos como éstas. Por algo será.

Por su parte Miguel Ángel Arias Cañete, ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (sí, sí. El encargado de que no suba el pan y de que no se quemen los bosques), posee 4.209 acciones del banco Santander y 16.640 del BBVA, entre otras empresas, valoradas en más de 72.000 euros. Apenas calderilla para él, pues también tiene invertidos más de 325.000 euros en empresas privadas como Petrologis Canarias S.A., que proporcionan combustible para barcos en el archipiélago canario y en las costas sureñas de España, entre otros servicios. El señor Cañete es ministro de Pesca, entiéndase. Además sus diferentes cuentas corrientes atesoran más de 100.000 euros.

José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo, posee más de medio millón de euros en bancos como BBVA y Sabadell, donde no declara pago de intereses alguno. Si fuésemos desconfiados, diríamos que medio millón de euros que no aportan ningún beneficio son más que sospechosos. Pero como no lo somos, lo dejaremos aquí por hoy.

¿Dónde está el problema? Estas personas ganan un dinero y lo invierten como y donde ellos quieren. Para algo es suyo. Faltaba más. El problema, mis apreciados lectores, es que ‘estas personas’ forman parte del cuerpo ejecutivo del Gobierno. Un Gobierno que además cuenta con mayoría parlamentaria absoluta en la Cámara Baja. Esto es, mandan y ordenan sin oposición práctica alguna.

Lo que significa que son los encargados de legislar y controlar un espacio de transacciones económicas tan delicado e importante como la Bolsa. Para entendernos, son los ‘árbitros’ en un juego de apuestas e intereses encontrados: dirigen la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pueden gravar las transacciones financieras (o dejar de hacerlo), y prestar ayuda política de forma más o menos directa a cualquier empresa, cotice o no en el índice Ibex 35.

Son los árbitros, decíamos. Pero unos árbitros nada neutrales, podemos deducir. ¿Acaso el ministro de Industria actuará en perjuicio de la banca privada, cuando en ella ha invertido medio millón de euros? ¿Podemos esperar que Rajoy frene la especulación que lastra nuestra economía, cuando el pasado año recibió más de 7.000 euros en concepto de dividendos por sus acciones en Bolsa? ¿Cómo sabemos que ese dinero no se consiguió mediante ataques especulativos a España? Porque nuestro presidente no ha querido especificar de qué valores posee acciones y de cuales no, ni el nivel de compra-venta que lleva a cabo cada año.

Una acción es un título representativo de una parte alícuota del capital de una sociedad. Es decir, cada acción te convierte en propietario de una parte de la empresa que emitió dicha acción. Podemos decir así que nuestros ministros son co-propietarios de grandes bancos y sociedades anónimas, junto a miles de inversores en todo el mundo. Con una diferencia: ellos pueden cambiar las reglas del juego para beneficiar o perjudicar a ‘sus’ empresas.

Quien tira el dado es quien pone las normas, quien da la patada al balón es quien pita el gol, quien participa de una empresa es quien impone leyes a esa misma empresa. Podría buscar decenas de símiles, pero creo que la idea ha quedado clara. Corrupción: la verdadera crisis de este país.

Corrupción legal, por supuesto. Ninguna ley impide a un ministro invertir en Bolsa. Pero es que, repito, las leyes las hacen los propios ministros. Y no se auto impondrán una incompatibilidad en el cargo de este tipo a menos que se vean abocados a ello. Bienvenidos a España, donde los ladrones presiden Consejos de Ministros. Pasen y vean.

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Acerca de Francisco Reina

Periodista y bloguero. Política, economía, tecnología, actualidad, música y literatura.
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